Dolor Neuropático: Causas, Síntomas y Tratamiento

El dolor neuropático es un dolor crónico complejo que normalmente se acompaña de una lesión en los tejidos del organismo.

El dolor es necesario y tiene la función de mantener la supervivencia, ya que avisa al sistema nervioso de que algo no va bien. No obstante, en el dolor neuropático se produce un fallo en el sistema nervioso central o periférico, provocando que se envíen señales de dolor al cerebro sin motivo.

dolor neuropático

Este dolor está causado por una lesión o enfermedad en el sistema somatosensorial. Este sistema es el que permite la percepción del tacto, la presión, la temperatura, el dolor, la posición, el movimiento y la vibración.

Los nervios somatosensoriales están en la piel, los músculos, las articulaciones y el tejido conectivo (fascia). Tales nervios tienen termorreceptores (receptores que captan la temperatura), mecanorreceptores (los que captan la presión mecánica o vibraciones), quimiorreceptores (reciben estímulos químicos), pruriceptores (sensibles al picor) y nociceptores (receptores del dolor).

Los nervios envían señales a la médula espinal y al cerebro para su posterior procesamiento. Las lesiones o enfermedades del sistema nervioso somatosensorial alteran la transmisión de dicha señal.

En el dolor neuropático, las fibras nerviosas pueden estar dañadas o sufrir disfunciones. Así, estas fibras envían señales incorrectas a los centros de dolor. Esa lesión también puede producir un cambio en la función nerviosa, tanto en el sitio de la lesión como en las zonas cercanas.

El dolor neuropático no se inicia de forma brusca ni se resuelve rápidamente. Se trata de una condición crónica que produce un dolor persistente. Para muchos pacientes, los síntomas pueden aparecer y desaparecer a lo largo del día.

Hay diferentes condiciones asociadas al dolor neuropático. Por ejemplo, la neuralgia postherpética, la neuralgia del trigémino, el VIH, la radiculopatía, la neuropatía diabética, los accidentes cerebrovasculares, la lepra o la amputación.

El dolor neuropático es una condición que afecta del 6 al 8% de la población general y tiene un gran impacto en la calidad de vida, el ánimo y el sueño de las personas afectadas.

Causas

A nivel celular, el dolor neuropático se debe a un aumento en la liberación de ciertos neurotransmisores que transmiten señales de dolor. Esto, junto con el deterioro de la capacidad de los nervios para regular tales señales, hace que se produzca una sensación de dolor en la región afectada.

Además, en la médula espinal, la zona que interpreta las señales de dolor se reorganiza. Esto da lugar a una sensación dolorosa incluso sin una estimulación externa que la provoque.

Aunque el dolor neuropático se suele vincular con alteraciones de los nervios periféricos (como la neuropatía diabética), esta condición puede aparecer por lesiones en el cerebro o en la médula espinal.

Generalmente el dolor neuropático no tiene una causa obvia, aunque existen algunas condiciones asociadas a este trastorno como las siguientes:

– Diabetes.

Alcoholismo.

– Problemas en la espalda, cadera o piernas.

– Alteraciones en los nervios faciales.

– Cirugías de la columna vertebral.

– Síndrome del túnel carpiano.

– Herpes.

– VIH o SIDA.

Esclerosis múltiple.

– Cáncer y quimioterapia.

– Amputación: el dolor neuropático puede aparecer tras una amputación. Sucede lo que se conoce como el síndrome del miembro fantasma. En él, el miembro perdido se sigue percibiendo, ya que el cerebro aún recibe los mensajes de dolor de los nervios que conducían señales desde el miembro amputado.

– Deficiencias de vitaminas.

– Accidente cerebrovascular.

– Malformaciones vasculares.

Síntomas

El dolor neuropático es complicado de identificar en comparación con otras enfermedades neurológicas.

Este tipo de dolor se diferencia del dolor nociceptivo. Es decir, aquel que se produce cuando se experimenta una lesión aguda. Por ejemplo, cuando nos damos un martillazo en un dedo o nos golpeamos el dedo del pie cuando caminamos descalzos.

Esta clase de dolor suele tener una corta duración y responden bien a los analgésicos comunes, algo que no ocurre en el dolor neuropático.

Los pacientes afectados lo describen como un dolor agudo, que se manifiesta con sensaciones de calor o frío, picazón, escozor o ardor. Algunos pacientes pueden sentir un dolor muy fuerte con un toque o presión muy leve.

Las características del dolor neuropático son:

Alodinia: se trata de experimentar dolor tras un estímulo que no debería producirlo. Puede darse por un estímulo mecánico, térmico o aparecer tras un movimiento. Por ejemplo, un paciente puede sentir dolor cuando la ropa le roza la piel.

Hiperalgesia: se trata de una percepción extrema del dolor. Es decir, se siente un dolor más intenso de lo esperado tras un estímulo doloroso.

– Hiperpatía: es una reacción dolorosa fuera de lo común a estímulos principalmente repetitivos. El dolor suele extenderse a áreas no estimuladas.

Disestesia: es una sensación incómoda y desagradable que puede ocurrir de manera espontánea o provocada por un estímulo. Por ejemplo, sensaciones de entumecimiento, ardor o pinchazos.

Parestesias: es una sensación anormal que, a diferencia de la disestesia, no conlleva dolor. Se caracteriza por hormigueo, adormecimiento, calor o frío.

– Los pacientes con dolor neuropático pueden sentir dolor espontáneamente en ausencia de estimulación. Este puede ser continuo o intermitente.

– Disfunción autonómica: muchos de los pacientes con esta condición pueden también manifestar síntomas asociados con el sistema nervioso autónomo. Por ejemplo, sudor excesivo, cambio de temperatura, enrojecimiento o moteado de la piel.

– El dolor suele encontrarse en más de un sitio y los pacientes lo perciben más grave y duradero de lo normal.

Las sensaciones que suelen describir los pacientes con esta condición son: descargas eléctricas, calambres, quemazón o frío, hormigueo, picazón, entumecimiento, pinchazos, agujetas, tirantez u opresión, sensación de corte o incisión.

Se han utilizado diferentes escalas para ayudar a los pacientes a describir el dolor que experimentan. Según las características del dolor, éste se ubica en una escala numérica que es útil cuando los pacientes tienen dificultades para describirlo.

Así, las investigaciones de los últimos 15 años han ayudado a identificar los signos que se asocian al dolor neuropático, para diferenciarlo de otros tipos de dolor.

Se han publicado diferentes herramientas como la Michigan Neuropathy Screening Instrument, la Neuropathic Pain Scale, el Leeds Assessment of Neuropathic Symptoms and Signs, el Neuropathic Pain Questionnaire, el Neuropathic Pain Symptom Inventory, etc.

Aunque hay diferencias en las descripciones de cada instrumento, generalmente coinciden en que las sensaciones de los pacientes son hormigueos o pinchazos, sensación de quemadura, de disparo o de descarga eléctrica.

Diagnóstico

Los pacientes con dolor neuropático pueden presentar un cuadro clínico confuso, ya que esta condición no es fácil de diagnosticar.

Esto puede ser porque los síntomas del dolor neuropático, como el entumecimiento y los pinchazos, no son considerados por muchos pacientes como algo doloroso. Por otro lado, el dolor neuropático suele ser inesperado e impredecible.

Cuando exista sospecha de dolor neuropático se debe recopilar la historia clínica del paciente, así como un examen físico cuidadoso y pruebas especializadas. Debe realizarse una entrevista en la que el paciente describa su dolor, cuándo se produce y si hay algo específico que lo desencadene.

Esto servirá para elegir el tratamiento adecuado, así como para hacer un seguimiento de la respuesta del paciente a éste.

La evaluación clínica se centra en descartar otras enfermedades, como la compresión de la médula espinal. Así como identificar los síntomas de cada individuo para hacer un tratamiento personalizado (si sufre insomnio, por ejemplo).

Como en otras condiciones de dolor crónico, la evaluación está enfocada a determinar la localización del dolor, la calidad, intensidad y la variación temporal del mismo. También se valorará el impacto que tiene sobre el estado de ánimo, el sueño y otras actividades diarias.

Si se sospecha que hay un daño nervioso subyacente, debe hacerse una evaluación de los nervios mediante una prueba específica. Generalmente se realiza una electromiografía (EMG). Este es un procedimiento para evaluar la actividad eléctrica de los músculos, específicamente de las neuronas motoras que los controlan.

Es importante realizar estudios para encontrar las causas de la enfermedad, como los análisis de sangre para ver si existen deficiencias en vitaminas o anormalidades en la glándula tiroides.

También son necesarios estudios de imagen para excluir lesiones estructurales de la médula espinal. Dependiendo de los resultados, esto puede ser menos grave y se puede disminuir el dolor.

Sin embargo, en algunas condiciones, aunque se controle la causa no pude revertirse la neuropatía. Esto ocurre generalmente en pacientes con neuropatía diabética.

Tratamiento

Se han utilizado diferentes medicamentos para tratar el dolor neuropático. Muchos de ellos se han utilizado para otras enfermedades, pero después se comprobó que eran beneficiosos para el tratamiento del dolor neuropático.

En los últimos años algunos, se ha visto que algunos pacientes mejoran con antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina, la nortriptilina y la desipramina.

También se utilizan inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como la paroxetina o el citalopram. Al igual que la venlafaxina y el bupropión.

Los antidepresivos pueden tardar varios días en aliviar el dolor, incluso de dos a tres semanas. Hay pacientes que piensan que no efectivo, pero deben tomarlo al menos durante cuatro a seis semanas para ver si realmente hace efecto.

Los antidepresivos tricíclicos pueden tener como efecto secundario somnolencia o boca seca.

El tratamiento de primera línea para la neuropatía diabética es la duloxetina. Es un antidepresivo inhibidor de la recaptación de serotonina y norepinefrina.

Otros tratamientos incluyen medicamentos anticonvulsivos como la carbazepina, la fenitoína, la gabapentina y la lamotrigina. En casos crónicos en los que no son efectivos los medicamentos comunes se suelen utilizar medicamentos para tratar las arritmias cardíacas. Sin embargo, deben supervisarse porque tienen graves efectos secundarios.

Algunos estudios sugieren el uso de medicamentos antinflamatorios no esteroideos como el Aleve o Motrin.

Asimismo, se utilizan algunos medicamentos que se aplican directamente sobre la piel como la capsaicina. Estas cremas funcionan bloqueando los nervios para que no envíen mensajes de dolor. Se suelen aplicar tres o cuatro veces al día y pueden transcurrir hasta diez días para que se produzca un buen efecto analgésico.

También existen argumentos a favor y en contra del uso de agentes narcóticos para tratar el dolor neuropático. También se pueden utilizar analgésicos opiáceos como la codeína o la morfina, aunque no se utilizan como primera opción, ya que pueden producir problemas de dependencia de drogas, alteraciones cognitivas, entre otros efectos secundarios.

Para aliviar el dolor que involucra a una zona pequeña de la piel se puede utilizar un parche de lidocaína.

El médico podrá recomendar la combinación de varios medicamentos, por ejemplo, un opiáceo y un antidepresivo.

Si existen condiciones subyacentes como la diabetes, una mejor gestión de la enfermedad puede ayudar a aliviar el dolor y prevenir un mayor daño a los nervios.

Para tratar los síntomas también se utiliza la estimulación eléctrica de los nervios implicados. Se lleva a cabo a través de una máquina de estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS). Para ello, se colocan unos electrodos en la piel sobre la zona dolorosa.

De esta forma, se estimularía selectivamente ciertas fibras nerviosas que bloquean las señales de dolor hacia el cerebro y médula espinal.

En casos graves se pueden realizar bloqueos nerviosos inyectando un agente anestésico en el nervio afectado. Esto sirve para reducir el dolor durante unos días.

 Otros tratamientos que ayudan al dolor neuropático son la terapia física (fisioterapia), la terapia de relajación, los masajes y la acupuntura.

Sin embargo, el dolor neuropático no responde a los tratamientos para el dolor más comunes. En muchos casos, esta patología puede empeorar con el tiempo.

También puede ser necesaria la terapia psicológica, ya que esta condición puede llevar a un importante malestar e incluso depresión. Además, el dolor se agrava por el estrés y la ansiedad. Por eso es importante prevenir estas condiciones.

Pronóstico

Al cabo del tiempo, muchos pacientes encuentran alguna forma de aliviar su dolor, aunque este sea persistente.

Si bien el dolor neuropático no es directamente peligroso para el paciente, si puede afectar su calidad de vida. Éste puede experimentar trastornos del sueño, cambios en el estado de ánimo, depresión, ansiedad e incluso discapacidad grave.

Algunas de las causas del dolor neuropático pueden prevenirse intentando mantener un estilo de vida más sano. Por ejemplo, eliminando el consumo de tabaco y alcohol o manteniendo una alimentación y peso saludable para evitar el riesgo de diabetes, enfermedades degenerativas de las articulaciones o accidentes cerebrovasculares.

Referencias

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